martes, 3 de junio de 2014

¡Bájale ya! (cómic)



México tiene el nada honroso primer lugar en obesidad infantil y segundo lugar en obesidad en adultos.  Hay 22 millones de adultos mexicanos con obesidad y 26 millones con sobrepeso según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012.  La obesidad no es un problema estético, se trata del principal detonante de la primer causa de muerte en México: la diabetes mellitus tipo 2.  En la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 también se señala que hay 6.2 millones de diabéticos en México y que únicamente la cuarta parte de ellos se encuentran en adecuado control. 

¿Por qué los mexicanos estamos tan gordos? ¿Por qué hemos llegado hasta este punto?  La obesidad es una enfermedad ambiental, de la forma en la que nos alimentamos. Menos del 1% de los obesos lo son por algún problema hormonal o metabólico: el 99% lo son porque están consumiendo más energía de la que gastan: esa energía se consume predominantemente a través de los azúcares.

Cohen (2013) nos cuenta en la revista National Geographic la historia que explica la causa detonante de la obesidad en la época actual.  La historia dice algo así: hace 22 millones de años los simios vivían en África en selvas en las que siempre era verano; por lo tanto, siempre había fruta (azúcar) accesible para consumir y obtener energía.  Hay que recordar que el azúcar es fuente de energía química, es decir, la energía que nos permite vivir.  Unos 5 millones de años después el clima se enfrío de forma radical lo que generó que las frutas escasearan.  Los simios se vieron sometidos a una hambruna severa: tenían que adaptarse a este nuevo medio ambiente o morir. Es entonces que algún simio tuvo una mutación (cambio en el material genético) que hacía posible el cambio del azúcar excedente a grasa. La grasa es la forma en la que nuestro cuerpo almacena la energía.  Teniendo una bodega adecuada de energía se podían soportar las épocas de hambruna.  Este cambio metabólico fue tan importante, que todos los primates que procedemos que aquellos simios podemos cambiar el azúcar excedente a grasa: un punto crucial en la supervivencia.

Cordain (2002) concuerda que durante la evolución nuestros cuerpos se adaptaron  para sobrevivir con poca azúcar, ya que era poco accesible en las épocas ancestrales. Infortunadamente, nuestros cuerpos no saben en qué época se encuentran viviendo. No saben que hoy tenemos acceso prácticamente ilimitado a la comida; ellos guardan… ahorran para sobrevivir tiempos menos favorables.  Además, irónicamente el exceso de azúcar nos hace sentir apáticos y cansados, con energía suficiente únicamente para ver la televisión, lo que genera que no consumamos esa energía y se mande para la caja de ahorros (sí, las llantas alrededor de la cintura).

Ese es el problema que tenemos en México: gran parte de la población consume alimentos con grandes contenidos de azúcar; lo primero que nos vendría a la mente son los refrescos que sin duda tienen una gran cantidad azúcar (una Coca Cola de 355 ml tiene 37 gr) pero también hay exceso de azúcar en alimentos que podemos considerar saludables como los cereales de desayuno (aprox 20gr en media taza), yogur con fruta (25gr en una porción), 3 cucharadas de cátsup (8gr) y así podemos enumerar gran cantidad de alimentos que probablemente no consideraríamos peligrosos.

El azúcar en exceso actúa como un veneno cuando se consume en dosis altas, deteriorando gravemente nuestra salud. A pesar de eso, la industria alimentaria agrega una gran cantidad de azúcar a sus productos, porque al consumirla se liberan sustancias en nuestros cerebros que nos producen placer (así como lo hace la cocaína) y nos hace siempre desear más: el azúcar es una droga adictiva, lo que explica el por qué tenemos tanta preferencia por consumirla de forma desmedida. Es irónico que los cambios metabólicos que permitieron la supervivencia hace millones de años sean también los que estén condenando al ser humano actual a enfermedades que generan deterioro importante en la calidad de vida, gastos sanitarios excesivos y millones de muertes al año alrededor del mundo.

La estrategia radica en limitar nuestro consumo de azúcar; evitar esos alimentos repletos de azúcar que intoxica nuestros cuerpos. Cabe mencionar que una persona promedio consume alrededor de 100gr de azúcar añadida al día, es decir, aquella que se agrega a los alimentos industrializados, cuando la OMS recomienda que el consumo diario no debe sobrepasar los 25 gr.
Y tú… ¿eres consciente de la cantidad de azúcar que estás consumiendo al día?

FUENTES CONSULTADAS:
1.        Cohen (2013). Mi terroncito (una historia no tan dulce). National Geographic en español. Agosto 2013.
2.        Cordain (2002). La dieta paleolítica. España, Ediciones Urano, 2002. ISBN: 978-84-7953-766-1
3.        http://ensanut.insp.mx

No hay comentarios:

Publicar un comentario